Salir del olvido: retornar al futuro indígena marica
Mercedes Condori
Arte: “Nevermore” por Paul Gauguin
Escribir desde la corporalidad y experiencia marica/machona en el sur es un oasis en el que busco descanso, a manera de paraje futurístico en tiempos de incertidumbre, en los que parece que la posibilidad de imaginar un mañana se nos es arrebatada constantemente. Podría parecer una paradoja el nombrar un futuro indígena marica al que debemos retornar, por lo que toca recordar, que el tiempo cíclico fue parte de la comprensión originaria de nuestra historia.
Nombro el futuro indígena también por las constantes muestras de racismo que pretenden silenciar nuestras voces asociándolas al retraso. Voces que aseguran que no existe “progreso” si se construye sobre la base de las demandas de serranes, campesines e indígenas. Nombro también el futuro marica y travesti porque seguimos siendo desaparecides en estruendoso silencio, porque los crueles transfeminicidios perpetrados impunemente son la cotidianeidad colonial actual y no serán borrados a punta de progreso.
La utopía marica es el futuro del pasado, sembrado por seres qhariwarmi que, sosteniéndose en el Apu Chukichinchay, transmitieron generacionalmente múltiples vivencias, sentires y saberes de la corporalidad andina. Una corporalidad no humana ni individual, sino silvestre y colectiva.
Es la posibilidad de imaginar que los nuevos mundos se construirán junto a nosotres, pero es también la rebeldía de nombrar la múltiple invisibilización que sobrevivimos. Es evidenciar la complicidad de los intereses (neo)coloniales de producción material y simbólica para construirnos como sujetos de su explotación y dominio, es proponer una superación del capitalismo rosa y la supremacía blanca que utiliza el discurso de la libertad ya sea para oprimir y explotarnos; o para salvarnos de una suerte de hoyo de ignorancia o salvajismo en el que supuestamente nos encuentran. Y es también confrontar el discurso de que nuestras existencias son invento occidental, imposición neoliberal del primer mundo; que pretende romantizar lo originario y apela al “preservación” de la cultura para seguir negando nuestra existencia y para no nombrar la desigualdad.
Las mujeres, hombres y espíritus de género diverso indígenas, negres, racializades, empobrecides, campesines, VIHchoses, serranes, trabajadoras sexuales, niñes, adolescentes, travestis, maricones, machonas y demás hermosas monstruosidades somos origen y futuro. Existimos hoy, hemos existido antes de la conquista y existiremos después del estado. Bailaremos y enunciaremos nuestro placer, lucha y visibilidad en las cenizas de esta civilización. Y nos seguiremos a(r)mando para retornar el futuro indígena transmarica que nos pertenece, en toda Abya Yala.
Mercedes Condori (@indiaescribe), serrane biespiritual, marrón, psicóloga y poeta. Escribe para sanar las heridas de lo silenciado.