La sociedad civil en contexto
Carlos Dávila
Fotografía por Ana Huerta
Por sociedad civil nos referimos a toda la variedad de organizaciones que se mantienen independientes del estado y, al menos en cierta medida, autogenerados y autosuficientes.
Esto, por supuesto, incluye a organizaciones no gubernamentales, pero también a los medios de comunicación independientes, think tanks, universidades, grupos artísticos, deportivos, medioambientales, animalistas y religiosos.
En una democracia, estas organizaciones deben respetar la ley, los derechos de los demás a expresar sus intereses y opiniones. Parte de lo que implica la palabra “civil” es la tolerancia, pluralismo y diversidad.
Las organizaciones de la sociedad civil cumplen un papel muy importante en los asuntos públicos como limitar y controlar el poder del estado. Los actores de la sociedad civil deben observar vigilantemente cómo los funcionarios estatales detentan sus poderes. Deben plantear la preocupación pública por cualquier abuso de poder y presionar por el acceso a la información, incluidas las leyes de libertad de información y las normas e instituciones para controlar la corrupción.
Esto constituye otra función importante de la sociedad civil: exponer la conducta corrupta de los funcionarios públicos y cabildear por reformas de buen gobierno. Inclusive donde existen leyes y órganos anticorrupción, no pueden funcionar de manera eficaz sin el apoyo activo y la participación de la sociedad civil.
Una tercera función de la sociedad civil es promover la participación ciudadana tanto en redes de apoyo voluntario como en política. Las organizaciones de la sociedad civil pueden hacer esto educando a las personas sobre sus derechos y obligaciones como ciudadanos democráticos y alentándolos a escuchar las campañas electorales y votar en las elecciones. También, pueden ayudar a desarrollar las habilidades de los ciudadanos para trabajar unos con otros para resolver problemas comunes, debatir temas públicos y expresar sus puntos de vista.
Así mismo, las organizaciones de la sociedad civil pueden ayudar a desarrollar otros valores de la vida democrática: tolerancia, moderación, compromiso y respeto por los puntos de vista opuestos. Estos valores no se pueden enseñar simplemente; también deben experimentarse a través de la práctica.
En quinto lugar, las organizaciones de la sociedad civil tienen un papel fundamental que desempeñar en el seguimiento de la realización de las elecciones. Esto requiere una amplia coalición de organizaciones, desconectadas de partidos políticos o candidatos, que desplieguen monitores neutrales en todos los diferentes colegios electorales para garantizar que la votación y el recuento de votos sean completamente libres, justos, pacíficos y transparentes. Es muy difícil tener elecciones justas y creíbles en una democracia a menos que los grupos de la sociedad civil desempeñen este papel.
Una sociedad democrática no puede ser estable sin eficacia y legitimidad de sus ciudadanos. La sociedad civil es un control, un monitor, pero también un socio vital en la búsqueda de este tipo de relación positiva entre el Estado democrático, las empresas privadas y los ciudadanos.
Por Carlos Dávila, Magister en Economía, docente en la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco